Para que tu me oigas
mis palabras hay van
van trepando en silencio
en mi viejo dolor
ellas están saliendo
de su obscura guarida
y están acostumbradas
mas que tu a la tristeza.
Pero se van tiñendo
con tu amor mis palabras
todo lo ocupas tu
todo lo ocupas tu
antes que tu poblaron
la soledad en que vives
y eres tu la culpable
de su juego y tormento.
El viento de la angustia, aún las suele arrastrar,
huracanes de sueños aún a veces las tumban
escuchas otras voces, en mi voz dolorida,
llantos de viejas bocas, sangre de viejas súplicas.
Ámame compañera y nunca me abandones,
sígueme compañera en esta ola de angustia,
que formen mis palabras, una suave tormenta,
para que reflexiones, y me ames más que nunca.
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